Las chimeneas necesitan una serie de mantenimientos y cuidados para que siempre funcionen como el primer día y evitar peligros que pueda acarrear un mal mantenimiento de la misma. Su cuidado no necesita grandes esfuerzos o requerimientos, no obstante sí que es recomendable seguir una serie de pautas para mantenerla en buen estado, lo ideal es hacer el mantenimiento de la chimenea antes de la época de frío, como por ejemplo en verano.

  1. La limpieza de cristales. Los cristales forman parte de las medidas de seguridad de una chimenea, por lo que es importante que estos cumplan con su papel a la perfección. Para ello, debemos limpiarlos y revisarlos periódicamente. Es muy importante también comprobar que el sellado de la puerta es correcto. El método más sencillo para limpiar el cristal de la chimenea es humedeciendo un papel de periódico y frotar. 
  2. Deshollinado de la chimenea. Al finalizar cada temporada de uso de la chimenea, hay que limpiar el conducto de humos y dejarlo a punto para el próximo encendido. Por lo que el principio de la época de verano es el momento idóneo para realizar esta tarea. El deshollinado nos garantiza una buena combustión y evita que se produzcan incendios en el hollín que se acumula en el conducto.
  3. La revisión anual de la chimenea por parte del instalador de la misma o de un profesional debe realizarse una vez al año, siendo recomendable antes de que llegue la temporada de frío, para evitar posibles problemas en el momento del encendido. La temporada ideal para realizar todo el mantenimiento de la chimenea es en el momento llega el buen tiempo y no se va a volver a encender hasta pasados unos cuantos meses.

El mantenimiento alargará el uso y disfrute de tu chimenea y además evitará incidencias en tu hogar. No dudes en seguir estos consejos para disfrutar cuando llegue el frío de tu chimenea.

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