El fuego, protagonista de metáforas y poemas, de magia, benefactor y destructor. Pero sin ninguna duda indispensable para la vida. En Carbel sabemos que su manejo y control marcó la diferencia entre la vida y la muerte.

Desde su descubrimiento hace aproximadamente 800 mil años, ha sido un elemento central en la vida cotidiana del ser humano. Normalmente se instalaron en las entradas de las cuevas, de esta manera proporcionaban calefacción fuente de iluminación para todos los huéspedes.

Fuente de luz y calor, permitió cocinar el alimento así como la protección de los depredadores. Un elemento diferenciador e indispensable para la evolución del ser humano.

Tradicionalmente, la cocina con su fuego era considerado el centro de la casa, de ahí que también se le denomine ‘hogar’. Alrededor de este se reunían las familias para compartir algo más que una comida.

Posteriormente, las viviendas insertaron clásicas chimeneas u ‘hogares’ abiertos. Pero estos tampoco escaparon a la evolución, debido a la poca eficiencia energética (entorno al 20%) y que la gran parte del calor escapa por los conductos de los humos, así como los olores y humos que dejaban en la vivienda.

Hoy en día sigue siendo ‘el hogar’ el punto de reunión y el nexo de comunidad familiar, aunque hoy han sufrido diversas modificaciones estéticas y eficientes convirtiéndose en lo que conocemos como cassette.

 

Actualmente, priman el cassette cerrados, con el que evitamos la aparición de humo y olor en la vivienda. Del mismo modo, incorporan una tecnología que permite mejorar la eficacia energética hasta alcanzar niveles del 75% o hasta el 84%

En resumen, no cabe duda que sin el fuego, la humanidad no hubiera dado muchos de los pasos evolutivos que nos han llevado hasta la actualidad, pero también es hora de adaptarse a los diseños y modelos que existen en la actualidad.

Recuerda que en Carbel estamos a tu disposición para ayudarte con cualquier problema o pregunta que tengas, así que no dudes en contactar con nosotros.

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