Con la llegada del frío también llega el momento de volver a encender la estufa. Si lleva meses parada, no conviene hacerlo sin una revisión previa. Es el momento de preparar tu estufa antes de encenderla.

¿Cómo preparar una estufa de leña antes del primer encendido de la temporada?

Antes de encender una estufa de leña después del verano, revisa su estado, limpia la cámara y comprueba el conducto de humos.

Utiliza leña seca y asegúrate de que el conducto de evacuación de humos está libre de obstrucciones.

También debes mantener despejada la zona próxima a la estufa y comprobar que no existen anomalías visibles.

Estas comprobaciones permiten detectar problemas antes de encender el fuego.

Además, favorecen una combustión más estable y un funcionamiento adecuado durante la temporada.

¿Qué hay que revisar antes de encender una estufa de leña?

La primera comprobación debe realizarse siempre con la estufa completamente fría.

Revisa el interior de la cámara de combustión, el cristal, la puerta y las juntas.

Comprueba también las piezas refractarias y detecta posibles grietas, deformaciones o elementos desplazados.

Las entradas de aire deben estar limpias y libres de obstáculos. El aire resulta necesario tanto para la combustión como para mantener un tiro correcto.

Después de un periodo prolongado sin utilizar la estufa. En CARBEL recomendamos comprobar especialmente el conducto de la chimenea. No debe existir ningún bloqueo que pueda dificultar la evacuación de los humos.

¿Cómo limpiar la estufa antes de volver a utilizarla?

La limpieza es otro punto fundamental del checklist.

Retira la ceniza acumulada y limpia la cámara de combustión siguiendo las instrucciones de tu modelo. Si vas a limpiar el cristal, utiliza productos y procedimientos adecuados para este material.

En sus instrucciones de mantenimiento. Desde CARBEL aconsejamos aplicar el limpiador sobre un paño.

Debe evitarse pulverizar directamente sobre otras partes de la puerta. Algunos productos químicos inadecuados pueden afectar a la pintura, las juntas o las piezas metálicas.

También conviene comprobar el estado del conducto de humos y del sombrerete de la chimenea.

La combustión de madera puede producir depósitos de creosota en las paredes del conducto. Una acumulación importante puede llegar a inflamarse.

¿Qué leña es mejor para el primer encendido?

La calidad del combustible influye directamente en el funcionamiento de una estufa.

La recomendación principal es sencilla: utiliza leña bien seca.

Desde CARBEL establecemos como referencia una humedad inferior al 20 %. El IDAE también sitúa en un máximo del 20 % el contenido de humedad de la leña utilizada como biomasa.

La madera húmeda proporciona menos calor y dificulta la combustión. Además, puede favorecer la generación de humo y la acumulación de residuos.

Para iniciar el fuego, prepara piezas pequeñas y secas. Después podrás incorporar los troncos adecuados siguiendo las indicaciones de carga de tu estufa.

Nunca utilices líquidos inflamables para encender el fuego. Tampoco debes utilizar la estufa para quemar plásticos, basura u otros residuos.

¿Qué medidas de seguridad debes comprobar?

Antes del primer encendido, revisa también el espacio alrededor del aparato.

Aleja muebles, tejidos y otros materiales combustibles. Una evacuación deficiente puede favorecer la acumulación de monóxido de carbono.

Respeta siempre las distancias de seguridad y las instrucciones específicas del fabricante para tu modelo.

Finalmente, durante el primer encendido observa el comportamiento de la llama y la salida de humos. Si aparece humo en la estancia, detectas un tiro deficiente o encuentras algún daño, deja de utilizar la estufa.

Prepararla antes de que llegue el frío requiere poco tiempo. Y permite comenzar la temporada disfrutando de algo mucho mejor: el calor del fuego, sin sorpresas inesperadas.