Nuestra chimenea proporciona luz y calor a nuestro hogar, sin embargo, una mala ventilación o combustión puede provocar olores que persistan en nuestra casa.

Pese a que los olores más fuertes se concentran dentro de la chimenea, también se pueden trasladar a las habitaciones dejando un olor a humo. La carga de este humo se vuelve incómoda al no contar con aire fresco. Si buscas la solución a este problema y un hogar libre de olores, entonces lee atentamente este post.

Elimina los malos olores de tu chimenea

La causa de la proliferación de los olores suele deberse a residuos de animales, no obstante el depósito de creosota y hollín formado en las chimeneas es otro factor causante de olores no deseados.

Además, la presión del viento en el exterior de la casa es mucho mayor que la del interior, por lo que la cantidad de aire que sale es superior a la que entra. Asimismo, la presión negativa del aire devuelve el flujo de aire del mismo conducto del sistema de calor a tu propio hogar.

¿Entonces cómo podemos estos malos olores?

Muchos expertos te dirán que “tapones” o selles la ventilación de tu chimenea, protegiéndola así de la entrada de cualquier roedor, pájaro o incluso para la lluvia intensa o nieve.

Otra alternativa es instalar en la zona más alta de la chimenea, un regulador de tiro sellado. Este se encargará de ayudar que la circulación de aire sea la adecuada y elimine el humo del interior de la vivienda.

Por último, los residuos de de creosota y hollín pueden removerse con cepillos especiales para este proceso de limpieza. Hay quien dice que añadir productos o mezclas a partir de agua, vinagre, jabón o bicarbonato al cepillo ayuda a quitar más fácilmente los restos, sin embargo existen productos especializados.

En Carbel queremos que tu chimenea perjudique lo menos posible el ambiente de tu hogar. Disfruta de un aire puro mientras usas tu estufa o chimenea Carbel.

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